jueves, 8 de noviembre de 2012

SENEGAL: palabras e imágenes



A mediados de agosto, en Barcelona, unas semanas antes de viajar a Senegal por primera vez con Aziz para conocer su país, su familia y un poquito más de él y de mí,  decidí que, porque el viaje y yo nos lo merecíamos, cada uno de los quince días que duraría nuestro periplo escribiría un texto y seleccionaría una foto…

¿Por qué? Para engañar al olvido, tal vez…

Mi propósito sufrió modificaciones durante el trayecto adaptándose, como buen viajero, a las circunstancias inesperadas que se fueron cruzando en nuestro camino,  pero conseguí cumplir algunos de los objetivos y rellenar bastantes hojas de mi cuaderno con retazos de Senegal y, sobre todo, con retazos de mí…

Porque a veces siento que solo soy yo si escribo, que solo veo si escribo, que solo estoy aquí si escribo.

El cuaderno ha dado vueltas en mi mesa y en mi cabeza hasta que esta mañana me ha pedido salir, tal vez para agradecer a Senegal todo lo que nos dio (y nos da) haciendo lo único que sabemos hacer.

Bon voyage!!


lunes, 23 de julio de 2012

Prólogo


Soy un ser partido por la mitad, a la altura del ombligo; a veces, las dos mitades andan juntas, esperando que no se note. La mayor parte del tiempo marchan separadas.

Una tiende al pasado, la otra, al futuro. Ambas tienen problemas con el momento presente.

Hoy decido escribir para reconciliarlas, porque comienza a ser agotador esto de andar partida por la mitad, fingiendo que es fácil caminar así. Porque estar partida significa estar vacía: todo cae al infinito sin permanecer en mí más que unos minutos, todo se pierde en el hueco de mi ombligo. Todo.

Y no se me ocurre más solución que escribir hacia atrás para encontrar el momento en que me partí en dos… ¿o tal vez me hice añicos?


domingo, 6 de mayo de 2012

3052

La distancia entre Murcia y Dakar es de 3.052 km.
La distancia entre Dia y yo es de apenas unos centímetros.

Desde hace semanas me pregunto cuándo fue la primera vez que vi a Dia. Ambos creemos que fue a bordo de esa nave en la que paso tantas horas. Parece que hasta mi también lo trajo el mar… 

Aunque a veces tengo la sensación de viajar a la deriva, otras, como ésta, siento que navego en el rumbo correcto, con la compañía adecuada, con el viento a favor y con el equipaje preciso.

Estar donde tienes que estar.

Hacer lo que tienes que hacer.

Rodearte de quién te has de rodear.

Poco después de conocernos me hizo llegar unos textos en francés. Eran “3052” antes de serlo. Nunca los traduje y él siempre me machacó por ello.

Se ve que el viaje ya seguía su propia brújula; porque Dia no necesitaba traductor, necesitaba un poco más de tiempo para sumergirse en esta lengua y nadar todos los estilos… ¡hasta mariposa, nada Dia! Porque él, no sabemos muy bien por qué, desprende poesía al hablar. 

Espero llegar a entenderte en wolof alguna vez… inshallah.

Teníamos Encuentros los domingos y le dábamos vueltas al concepto de “integración”; una mañana Dia pulsó la tecla adecuada y dijo que <<la no integración es ruido y la integración es música>>, y, a partir de ahí, nos pusimos a bailar.

Bailamos en Canarias, bailamos en Murcia, bailamos sin movernos… y, en este libro, poniendo palabras a una de las realidades más duras de los últimos años, Dia, en el fondo, también nos invita a bailar…

Bailar como si estuvieras sola en el centro del universo.

Bailar como si ésta fuera la última noche.

Si te olvidas de leer y acercas el libro al corazón para escuchar, sentirás los latidos de un djembé…

Lejano y cercano…

Tu tum…
Tu tum…
Tu tum…

*Merci toujours pour m’approcher de mon oiseau noir…

domingo, 11 de marzo de 2012

Soy...

Soy muchas cosas que no esperaba ser,
al menos no ahora…
Soy una bici en el trastero durante días; soy un atasco a las 8h y un despertador a las 7h; soy un no muestres el tatuaje; soy un “dime” cuando alguien dice “profesora”; soy la melancolía del domingo por la tarde; soy un éste no es mi sitio; soy un no tengo tiempo para nada; soy un trabajo once horas al día; soy un ya ha pasado el invierno; soy un ya regresaste de ese viaje imprescindible, ¿y ahora qué?; soy un sol de fin de semana; soy un móvil que me aleja del silencio; soy un blog sin entradas; soy una cuenta atrás agotada; soy un soñar con despertadores que no suenan a la hora; soy un gran secreto desvelado; soy una sensación de volar al bailar; soy una cuenta atrás hacia el verano; soy un francés oxidado; soy un rechazar París; soy un cuento sin narrador omnisciente; soy una improvisación constante; soy algunos actos inmorales; soy el perdón; soy el amor por ti; soy la confianza en el futuro; soy la desconfianza; soy la certeza de movimientos; soy un libro sin abrir en la mesilla; soy las ganas de vivir contigo; soy una canción que se repite en mi cabeza; soy un video de un minuto; soy un cumpleaños sin felicitación; soy algunas lágrimas sin dueño; soy las preguntas sin formular y las cuestiones sin respuesta; soy el bajón de los domingos; soy la pelea del fin de semana; soy la tutora de Diver; soy la coordinadora del espacio sideral; soy la hija que os necesita aún; soy secretos y mentiras; soy quien te ama; soy lo que no lees; soy una entrada sin comentarios; soy un ovillo en el sofá; soy la madre de dos o tres hijos que no han nacido aún; soy un grito ahogado en la garganta; soy un triple tanto de palabra; soy las ganas de hacer el amor por la mañana; soy adulta y soy una niña; soy vuestra tía favorita; soy mis miedos y su superación; soy tu sonrisa de chocolate; soy blanca y negra, como las películas; soy todo lo que no soy…


viernes, 2 de diciembre de 2011

Lo desconocido...

El 29 de noviembre de 2011, el mismo día que cumplía 31 años, grabé este “clipmetraje” de un minuto para el concurso “Tu punto de vista puede cambiar el mundo” convocado por Manos Unidas: http://www.clipmetrajesmanosunidas.org/videos/cartografia/

El Concurso de Clipmetrajes “Tu punto de vista puede cambiar el mundo” es una actividad de Educación para el Desarrollo de Manos Unidas que consiste en realizar clipmetrajes (vídeos de un minuto) sobre desarrollo, pobreza y las desiguales relaciones Norte-Sur.

Dentro del concurso hay varias temáticas; yo participo en “África, ese continente desconocido” y el clip que presento es:

una declaración de intenciones,
una declaración de principios,
una declaración de amor…

Su título, Cartografía, que según la RAE es “el arte de hace mapas”, se debe a que en eso minuto dibujo mi mapa interior: así me siento yo después de 31 años sobre la tierra; atravesada por un río que me conecta con una tierra que no he pisado jamás.

África, como muestro en el “clip”, no es desconocida para mi… pero os confieso que la vida continúa siendo una inagotable caja de sorpresas.

Es IMPRESCINDIBLE decir que:

el título y el “cierre” son obra de Theor (Tranxmuten Art),

la grabación y algunos trazos de tiza son obra de Tasio (Anastasio Alemán, imprescindible en mi vida y en la escena musical murciana),

el montaje es obra de Fran Fernández (el director y guionista de “The Fuckers” y “Meta”).

y los sentimientos son obra mía... o de Aziz, depende de cómo se mire.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Palabras

Pides palabras,

y ell@s traen luz,

ejercicios de felicidad,

paseos en bici,

miradas a su interior... y al tuyo,

poemas,

recuerdos,

cuadernos en blanco,

trozos del pasado,

olor a hierbabuena,

ovillos de lana,

encuentros inesperados,

mezclas impensables,

caos,

tiempo detenido,

latidos,

ausencias y presencias,

interrogaciones y respuestas,

trocitos de arte en papel de periódico,

sabor a chocolate,

olor a canela,

tacto de teatro,

textura de abrazo,

sensación de familia…

Siempre dan más de lo que les pides… año tras año.

domingo, 13 de noviembre de 2011

De chocolate...


Érase una vez un país donde todos los habitantes tenían los dientes de chocolate: de chocolate con leche, chocolate puro, chocolate con almendras… todas las variedades excepto el chocolate blanco, un invento posterior que, afortunadamente, no había llegado a estas tierras.

No había nadie en este país que no luciera como dentadura onzas del más delicioso chocolate, por eso era tan sencillo distinguir a los extranjeros que viajaban hasta el país para cerciorarse de tan extraño fenómeno y que, una vez allí, escondían avergonzados sus dientes de color marfil y no sentían ganas de partir.

En este país eran todos eran muy sonrientes y, al hacerlo, parecía que una tableta del más delicioso cacao les ocupara la boca; tal vez por eso eran gentes tan dulces aunque con frecuentes dolores de muelas.

Ocupaban su tiempo bailando, tocando y cantando; pasaban la lengua sobre sus dientes cuando se sentían tristes y el dulzor del chocolate les hacía olvidar las penas y volver a bailar.

Una vez, hace algunos años, una nube blanca llegó sobre esta tierra y muchos de sus jóvenes se vieron obligados a abandonar el país de los dientes de chocolate. Algunos se fueron sin despedirse, otros se abrazaron a sus madres y hermanos, muchos usaron barcos de colores… ninguno sabía cuándo iba a regresar.

Vagaban por el mundo solos, buscando y sembrando la felicidad y, cuando la encontraban, la envolvían cuidadosamente y enviaban un trocito a su familia a través de western union. 

Lejos de su tierra se reconocían entre ellos al sonreír y dejar entrever sus dentaduras y, rápidamente, se trataban como hermanos, se invitaban a comer arroz y hablaban y bailaban hasta la madrugada.

Una de esas madrugadas, mientras sonaba de fondo un djembé, uno de ellos me desveló al oído el secreto del país de los dientes de chocolate: 

lo más relevante no eran sus dentaduras; lo que todos y cada uno poseían en esta tierra, aunque fuera imperceptible a la vista, era un inmenso y crujiente corazón de chocolate: de chocolate con leche, chocolate puro, chocolate con almendras…

Y yo ahí lo entendí todo…

(A ti, por tener dientes y corazón de chocolate.)