miércoles, 18 de mayo de 2011

15 m


Puede que la democracia esté muerta…

pero las calles, la gente y mi corazón están más vivos que nunca…

martes, 12 de abril de 2011

Talismán y caviar…

Concierto de Muerdo en Ítaca. Jueves 7 de abril de 2011.

Paso tanto tiempo sin verlo que en el reencuentro todo son sorpresas…

La primera salta a la vista: ahora el pelo le crece hacia arriba, haciendo caso omiso de la ley de la gravedad, como de tantas otras leyes. Serán antenas conectoras con sus musas(rañas), porque salta a la vista -y al oído- que con ellas conversa a menudo. 

El repertorio es extenso y yo ya no puedo cantarlas todas ¡ay! ¿Para cuándo algo de alimento que llevarnos a casa? Poder masticar despacio, treinta y tres veces cada mordisco, y SACIARNOS al fin. Debiera ser una recomendación de la OMS para cultivar cuerpo e ideas.

Ahora las canciones de amor y culpa son sólo canciones de amor (ya era hora…) y en el periódico le publican fotos luminosas llamándole cantautor social… a él, que es tantas cosas, a él, que se escapa con las palabras cuando quiere, no lo puedes atrapar tú en una o dos…

Ahora los conciertos se le quedan cortos, echa a volar sin alas y está muy (pero que muy) bien acompañado… Parece que hubiera subido al escenario Galeano a cantar/recitar con él…

Pero hay cosas que no cambian, se resiste a engrasar los ejes de su carreta y, justo en ese momento, cuando aquello roza el duende indescifrable del flamenco, recuerdas aquella noche en que dos gallos subieron al escenario y, por una vez, contra toda costumbre en este maltrecho rincón del mapa, ganó el gallo rojo y el pelo le comenzó a crecer hacia arriba… Si es que yo miento, que el cantar que yo canto lo borre el viento…

Si ya te ha mordido -y contagiado su rabia- sabrás de qué estoy hablando…

domingo, 3 de abril de 2011

La niña...


Me preocupo porque mi niña ya no juega, se recoge bien el pelo y se sienta a la sombra con las piernas cruzadas, con cuidado de no mancharse.

Siempre tiene prisa, no quiere despeinarse, está muy ocupada con cosas de mayores. Con el futuro y esos asuntos.

Se pasa días y días sin que la veamos por aquí. Le preguntan por las esquinas ¿niña, dónde paras?

Y me preocupo por ella…
Le canto las canciones que le gustan…
Le preparo sus platos favoritos…
Le escondo chocolate bajo la servilleta…

Y de pronto, en unos días, se deja despeinar con las manos, persigue pompas de jabón de madrugada, ríe a carcajadas por las mañanas, está nerviosa e inquieta, como cuando venían los reyes magos, se tira al suelo en un teatro violeta, se reúne con otras niñas e inventan teorías y soluciones, recibe al Sr. Croqueta, se le caen los rizos a la cara, le envían historias de ríos y sirenas, adopta bicis, guarda secretos en cajas de metal rescatadas de la basura…

Y me tranquilizo porque sé que sigue estando ahí… deseando que la llame para salir a jugar juntas…

miércoles, 23 de marzo de 2011

El tiempo...


No sé en qué momento se asomó a mi puerta… no sé si hizo toc toc o se coló sin llamar. No sé si le dije “pasa, pasa”. No sé siquiera si le había llamado y le había invitado yo misma a venir… ¿quieres un café? No sé si le dije enséñame la patita por debajo de la puerta y se la había cubierto de polvos de talco para engañarme…

El caso es que vino, pasó -tal vez bebimos tequila…- y una vez dentro me propuso un trato ¿siniestro?

“A cambio de tu tiempo, de tus horas de sueño, de que olvides a tu niña que juega, de que no bailes bajo la luna, de que no veas a tus amigxs, de que no escribas esa historia que tienes dentro… recibirás una recompensa”.

Yo no tengo claro cuál es la recompensa -no es que no os la quiera confesar, lo prometo ¡es que no la recuerdo!- y sólo siento que corro mañana, tarde y noche gritando “¡no tengo tiempo, no tengo tiempo!”, sin recordar qué hay al final del camino, por qué era que corría yo tanto…

Y siento que las cosas verdaderamente importantes están en pause mientras yo corro y corro sin parar…

Y decido que esta carrera tiene los días contados…

lunes, 14 de marzo de 2011

Femenino plural

En la semana en la que se celebra el día de la mujer trabajadora (¿?) yo me encuentro de frente con el dolor de género femenino, número singular.

No es la primera vez que este dolor me toca y sé que duele de forma distinta, que atraviesa razas, países, idiomas, miradas, recuerdos… para doler. Para doler con dolor de mujer.
Que te remueve las tripas, te agarra la mano y el sueño y te trae imágenes y dolores que tenías aparcados, en pause.

Al mirarla a ella, al escucharla a ella, me veo a mi desdibujada, veo a mi sobrina, escucho a mis amigas, a aquellas niñas de un México lejano… y el singular se convierte así en plural.

Por pequeños e insignificantes que nos los quieran hacer ver -un beso, un grito, un gesto-  se escriben en femenino plural y MAYÚSCULAS.

Me consuela que ahora sé que, a pesar de la prisa, aún escucho si lloras a mi lado.

domingo, 13 de marzo de 2011

domingos


Los fines de semana son cada vez más cortos
y las semanas cada vez más largas…
¿Qué habremos hecho mal?